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28 de mayo · Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres

28 de mayo · Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres
28 / 05 / 2026 | Intersindical Salut

El sesgo de género enferma: la sanidad sigue diagnosticando y tratando peor a las mujeres
Intersindical Salut denuncia, en el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que la atención sanitaria sigue arrastrando un sesgo de género estructural que se traduce en diagnósticos más tardíos, menos pruebas y peores tratamientos para la mitad de la población. No es una percepción: es evidencia científica acumulada durante décadas.
En el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres —una jornada que se conmemora cada 28 de mayo desde 1987, cuando fue proclamada durante la V Reunión Internacional de Salud de las Mujeres celebrada en Costa Rica— desde Intersindical Salut queremos poner el foco en una desigualdad que rara vez aparece en los titulares: la que se produce dentro de las propias consultas, hospitales y centros de salud.
La medicina se presenta como una disciplina objetiva, pero la investigación demuestra lo contrario. Las mujeres se enfrentan a un doble sesgo: por un lado, al infradiagnóstico de enfermedades físicas relevantes; por otro, a la atribución errónea de sus síntomas a causas psicológicas —al “estrés”, a “los nervios” o a “la ansiedad”— antes de recibir un diagnóstico real. Es lo que la literatura científica denomina ya el gender health gap, la brecha de género en salud.
Los datos no admiten interpretación
• Enfermedad cardiovascular. Es el ámbito mejor documentado. Las mujeres reciben un menor número de pruebas diagnósticas invasivas, menos derivaciones a cardiología y tratamientos menos intensivos, incluso presentando síntomas compatibles (Khan et al., 2024). En el estudio de Lichtman et al. (2018), mujeres jóvenes con infarto agudo de miocardio relataron que sus síntomas se atribuyeron al estrés o la ansiedad antes de llegar al diagnóstico. Ya en 1991, un trabajo con más de 70.000 pacientes publicado en New England Journal of Medicine demostró que a las mujeres se les hacían casi un 50% menos de pruebas coronarias que a los hombres con igual edad, gravedad y comorbilidad. Una revisión de The Lancet (2021) concluyó que las enfermedades cardiovasculares se estudian, reconocen, diagnostican y tratan menos en mujeres que en hombres.
• Retrasos diagnósticos. Un estudio con big data publicado en Nature Communications (Universidad de Copenhague) reveló que, de media, el cáncer se diagnostica 2,5 años más tarde en las mujeres y la diabetes 4,5 años más tarde.
• Medicalización del malestar. Frente al infradiagnóstico físico, a las mujeres se les prescriben más analgésicos y más psicofármacos. Sus dolores y síntomas se psicologizan en lugar de investigarse.
• Investigación sesgada. Históricamente las mujeres han estado infrarrepresentadas en los ensayos clínicos. Muchos fármacos se dosifican según estudios realizados mayoritariamente en hombres, asumiendo que todos los cuerpos responden igual. No es así.
• La gran ausencia: en qué fase del ciclo hormonal está la mujer. A la hora de diseñar y dosificar un tratamiento prácticamente nunca se tiene en cuenta el momento del ciclo menstrual en que se encuentra la paciente, pese a que la evidencia farmacológica es contundente. Las fluctuaciones hormonales a lo largo del ciclo alteran la absorción, distribución, metabolismo y eliminación de los fármacos —entre otras vías, modulando las enzimas del citocromo P450 que metabolizan los medicamentos—, hasta el punto de que se postula que esas variaciones hormonales son una de las causas primarias de las diferencias documentadas en la farmacocinética entre sexos. La consecuencia es medible: las mujeres sufren reacciones adversas a los medicamentos, de media, el doble de veces que los hombres. La endocrinóloga Carme Valls-Llobet, autora de Mujeres invisibles para la Medicina y premio Creu de Sant Jordi, lo señala con claridad: «Se estudia a fondo la próstata, pero mucho menos el ciclo menstrual. Y cualquier problema de menstruación lo tratamos con anticonceptivos hormonales. Al inhibir el ciclo menstrual estamos dejando de estudiar las causas de un posible problema.» Sobre la falsa neutralidad de los ensayos, Valls-Llobet va más lejos y pregunta si acaso se interrogó a las participantes sobre sus alteraciones menstruales: la supuesta neutralidad, advierte, puede ser en sí misma un sesgo.
• En nuestro territorio. El análisis con perspectiva de género de la atención primaria muestra que las mujeres de 50 a 70 años presentan mayor prevalencia de enfermedad cardiovascular y de factores de riesgo, pero peor controlados, y reciben menos fármacos para las mismas patologías.
Un problema estructural, no individual
Este sesgo no se explica por la mala voluntad del personal sanitario, que trabaja en condiciones de presión y sobrecarga crecientes. Se explica por un modelo formativo, investigador y asistencial que durante décadas tomó el cuerpo masculino como norma y el femenino como excepción. Corregirlo es una responsabilidad política y de gestión, no un asunto de buena fe individual.
Lo que reivindicamos
Desde Intersindical Salut exigimos a la Conselleria de Sanitat medidas concretas y verificables:
1. Formación obligatoria en sesgo de género y medicina con perspectiva de género para todo el personal sanitario, integrada en los planes de formación continuada.
2. Datos desagregados por sexo en todos los registros, indicadores y memorias del sistema sanitario público valenciano.
3. Protocolos clínicos revisados con perspectiva de género, empezando por las patologías donde el sesgo está mejor documentado (cardiovascular, dolor crónico, salud mental).
4. Investigación inclusiva: garantizar la representación de mujeres en los estudios promovidos o financiados desde la sanidad pública, recogiendo de forma sistemática la fase del ciclo menstrual de las participantes.
5. Prescripción y dosificación con base científica sexuada: incorporar la variable hormonal —incluida la fase del ciclo menstrual— en las guías de farmacología y en la práctica prescriptora, dado su impacto demostrado sobre la eficacia y la seguridad de los tratamientos.
6. Fin de la psicologización automática de los síntomas físicos de las mujeres y revisión del patrón de prescripción de psicofármacos.
La salud no es neutral mientras el sistema siga tratando a las mujeres como pacientes de segunda. Reclamar una sanidad pública que diagnostique, investigue y trate por igual no es una concesión: es un derecho. Y en eso, hoy y cada día, no vamos a dar un paso atrás.




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